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150 aniversario de Segundo de Chomón

El 17 de octubre de 2021 se cumplieron 150 años del nacimiento de Segundo de Chomón, uno de los directores pioneros del cine mudo.

Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación fue una de las personalidades más relevantes – y fascinantes– de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.

Su extensa obra es un ejemplo perfecto del espíritu de un tiempo en el que el nuevo arte cinematográfico fue concebido en un terreno a mitad de camino entre el avance científico y el entretenimiento popular propio de los espectáculos de magia.

(…) Este pionero del cine nació en Teruel en 1871. En una época frenética de inventos y descubrimientos; se estaban experimentando avances fundamentales en la ciencia y en la tecnología. También la imagen fotográfica comenzó a ponerse en movimiento mediante artilugios que perfeccionaban cada vez más la ilusión visual.

Nada hacía presagiar que el joven Chomón, originario de una pequeña capital de provincia, iba a participar tan activamente en el desarrollo de este novedoso medio expresivo, el cinematógrafo.

En 1895, Chomón se encontraba en París; posiblemente fue uno de los espectadores que asistieron deslumbrados a las primeras proyecciones de los Lumière. El naciente cinematógrafo había captado para siempre su atención. Durante este periodo parisino conoció a Julienne Mathieu, una actriz de teatro y vodevil; se casó con ella y tuvieron un hijo; pero la guerra de Cuba se lo llevó durante dos años. A la vuelta, en 1899, Julienne le presentó a Georges Mélies, y Segundo entró a trabajar en su taller de coloreado de películas.

El comienzo de siglo XX coincidió con el despertar de sus inquietudes creativas. Primero en Barcelona, con su taller de coloreado, y posteriormente en París, trabajando para los Pathé, Chomón desplegó su enorme repertorio de trucos e inventos. Maquetas, sobreimpresiones, sombras chinescas y pasos de manivela fueron saliendo de su chistera en documentales, versiones de cuentos o cortos fantásticos, hasta la culminación con El hotel eléctrico, en 1908.

A estas alturas de la película. Chomón yo había pasado por todos los oficios cinematográficos. Incluso fundó en Barcelona una productora especializada en zarzuelas, sainetes y dramas. Y seguía experimentando con su cámara.

El prestigio del turolense llegó Turín, una de las capitales del cine europeo en aquella época, y fue reclamado por lo productora Itala Film para colaborar como operador y técnico de efectos especiales al servicio de Pastrone, reputado director con quien iba o rodar Cabiria en 1913.

Tras varios años de fructífera relación con el cine italiano, Chomón regresó a la meca europea del celuloide, París. Allí perfeccionó el sistema de cine en color que yo había ensayado en Turín. Por eso, en plena efervescencia de las vanguardias artísticas y de la creciente especialización de los géneros cinematográficos, el director francés Abel Gance lo llamó para que realizara algunos trucos de su película Napoleón (1925-27).

Chomón fue testigo del nacimiento del cine y protagonista de sus rápidas transformaciones. Aún pudo presenciar los balbuceos del sonoro, que había de madurar en los años treinta, como las imágenes en color.

Después de participar en El negro que tenía el alma blanca, del español Benito Perojo, viajó a Marruecos para probar un nuevo sistema de color en un documental. Tras su regreso a París, cayó enfermo y murió en 1929.  (Cuaderno de trabajo Un día de Cine, Angel Gonzalvo Vallespí).

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FECHAS
DÍAS 1 Y 22 DE ABRIL DE 2022
Segundo de Chomón

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